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Los inicios del anime en Japón: tres segundos y una reverencia

Lo más antiguo que se conserva dura tres segundos, apareció en un trastero de Kioto y nadie sabe quién lo hizo. De ahí a Astro Boy hay medio siglo de gente resolviendo con lo que tenía.

Sinopsis

De la tira de celuloide hallada en Kioto en 2005 —la imagen animada japonesa más antigua que se conserva— al estreno de Tetsuwan Atom en Fuji TV el 1 de enero de 1963. Por el camino, los pioneros de 1917, el terremoto que se llevó los negativos y el largometraje que pagó la Marina Imperial.

La opinión

Lo más antiguo que se conserva del anime dura tres segundos.

Un chaval con gorra de marinero escribe 活動写真 —«imágenes en movimiento»— en una pizarra, se descubre y hace una reverencia. Cincuenta fotogramas pintados a mano, empalmados en bucle. Apareció en 2005 en Kioto, dentro de un lote de proyectores viejos, y todavía no sabemos quién lo hizo.

Se lo puse a mi mujer un domingo, con el entusiasmo del que enseña una reliquia. Lo vio dos veces —dura tres segundos, tampoco es un esfuerzo— y dijo: «¿y esto lo has estado buscando tú?».

El nacimiento oficial es 1917 y ocurre tres veces a la vez. Tres hombres que no se conocían —Shimokawa, Kitayama y Kōuchi— estrenan películas animadas casi el mismo año, cada uno por su cuenta. De lo de Shimokawa no se conserva ni un metro.

La de Kōuchi sí: Namakura Gatana, cuatro minutos de un samurái que se compra un sable que no corta y va probándolo con los viandantes, que le zurran. Es un chiste de sables. Un chiste de sables muy bien contado, con un timing que ya funciona, y no hace falta convertirlo en catedral para que valga la pena.

Sobrevivió de milagro. La bobina apareció en 2007 en un mercadillo de Osaka, entre trastos, noventa años después. El resto se lo llevó el terremoto de 1923, que destruyó buena parte de los negativos y casi todo el estudio de Kitayama. Por eso la historia temprana del anime es, en gran medida, una lista de títulos sin película detrás.

Lo que viene después es mi parte favorita, y es gente resolviendo. Noburō Ōfuji hacía sus películas recortando chiyogami, ese papel estampado a mano que le da a su obra un aspecto inconfundiblemente japonés. Lo usaba porque el celuloide era carísimo y el papel no. Toda esa personalidad visual sale de una hoja de cálculo.

Le funcionó: su Kujira llegó a Cannes en 1953 y dejó a Cocteau deshecho en elogios y a Picasso callado en la butaca. Un hombre que empezó recortando papel porque no le llegaba para acetato.

Luego está la parte incómoda, que es que lo mejor de aquellos años lo pagó la Marina Imperial. Momotarō: Umi no Shinpei (1945) es el primer largometraje animado japonés y es propaganda de guerra para niños. Y es delicadísimo. Hay una secuencia de paracaidistas cayendo sobre la jungla que sigue siendo hermosa ochenta años después, y el problema no es que uno no sepa qué hacer con eso: es que sí lo sabe y no le gusta. Un chaval de dieciséis años la vio y salió del cine llorando. Se llamaba Osamu Tezuka.

Dieciocho años más tarde, el 1 de enero de 1963, ese mismo chaval estrena Tetsuwan Atom en Fuji TV y cambia el negocio entero. No por la calidad, que es irregular, sino porque demuestra que se puede sostener un serial semanal recortando fotogramas hasta el hueso.

Hay quien sostiene que ahí empieza todo lo malo: que Tezuka malvendió Atom a la cadena y que de ahí arrancan sesenta años de sueldos miserables para los animadores japoneses. Me parece que le carga a un hombre solo el peso de una industria, pero tampoco me trago la estampita del genio bondadoso. Las dos cosas pueden ser verdad: que inventara el modelo que hizo posible todo esto y que naciera torcido.

El veredicto

Lo mejor — Que casi todo esto se puede ver hoy, gratis, en el sitio del Archivo Nacional de Cine de Japón.

Lo peor — Que el terremoto de 1923 nos dejó una historia hecha de fichas sin película.

Si te gustó — Momotarō: Umi no Shinpei (1945), aunque escueza; Hakujaden (1958); y la rareza, Kujira de Ōfuji.

Véela si — Te interesa de dónde viene esto.

Nota de Xerobeno: Me ha quedado intensito el artículo... prometo hacer los siguientes menor 'ladrillo'

Escrito por Guillermo «Xerobeno» Ontiveros · Granada, 2 de agosto de 2026

Cartel de Los inicios del anime en Japón: tres segundos y una reverencia

'Katsudō Shashin', h. 1907. Autor desconocido. Dominio público.

Ficha técnica

Emisión
Estreno
1907
Periodo de emisión
1907 – 1963
Estado
Finalizado
Clasificación
Tipo
Especial
Clasificación por edad
G — Todos los públicos

Publicado por

Xerobeno

Guillermo Ontiveros Sánchez, granadino en Madrid, 45 años. Desarrollador de día y otaku de vieja escuela el resto del tiempo. Empezó grabando Dragon Ball de Canal Sur en VHS para su hermano y todavía no lo ha superado. Lleva la parte técnica de Anime Shinden y se le escapan reseñas de vez en cuando.

Fecha de publicación